El cambio como elección y no como reacción

El cambio como elección y no como reacción

Así lo dice Joe Dispenza en su libro DEJA DE SER TU y francamente suscribo todas y cada una de las palabras de esa sentencia. Me gusta la idea de cambio, me entusiasma pensar que puede haber una nueva yo que aún no descubrí. El cambio como elección puede ser el mejor de los desafíos.

¿Qué me da incertidumbre? ¡Claro!
¿Qué me da miedo encontrarme con algo que no quiero ver? Tal vez.
¿Qué me produce ilusión ver que puedo ser mucho mejor? ¡Por supuesto!

Es que si no me cuestiono todo ahora ¿cuándo? Soy consciente de que a mucha gente le da pavor replantearse escenas de la vida cotidiana, pero sinceramente a mí no tanto.
Quizás por la incomodidad que experimento al sentir que no estoy dando el máximo de mi potencial o la molestia que me produce estancarme, el punto es que quiero avanzar y la única forma que conozco es empezar por mí.

Así que si te interesa, acompáñame, vamos a cuestionarlo todo y empezaremos por casa.
En el último año vi y pude palpar muy de cerca cambios en gente que me importa, muy cercana. Sí sí, me refiero a cambios radicales (Y como sabrás, la vida es un espejo, pero eso lo veremos en otro post).
Personas que no se creían ni por un segundo que darían vuelta su vida en unos meses y otras que, aunque sí se lo creían, nunca pensaron que la vida les depararía tal revolución.

Es que la vida se acomoda de acuerdo a lo que hagas, pasos más grandes o más pequeños, pero pasos al fin. Necesitamos atrevernos más, probar más, avanzar más.

Por supuesto que algunos lo hacen mejor y otros peor, pero por la inmensa sabiduría que tiene la vida, nos vamos encaminando siempre hacia lo que necesitamos.

Un cambio en cualquier área siempre producirá un temblor en otra, la onda expansiva podrá destrozarlo todo o simplemente sentirás la un pequeño movimiento porque algo se está haciendo lugar.

Y sí, ahí creo que está el punto focal, si no hacemos lugar para lo nuevo, difícilmente podamos avanzar, evolucionar y llegar al objetivo final.

Hacer lugar para lo nuevo es:

  • Cuestionártelo todo
  • Deshacerte de lo viejo que te daña
  • Alejarte de gente con la que no quieres estar
  • Limpiar, limpiar y seguir limpiando esas emociones que te sorprenden cuando menos te lo esperas

Con que facilidad nos aferramos a lo que no nos hace bien

Últimamente me lo pregunto tantas veces que no puedo hacerme la distraída.

¿Qué hay en mí que me hace seguir esperando lo que ya sé que no sucederá?
¿Por qué esta persona apareció en mi vida?
¿Qué quiero hacer ahora?
¿Para qué me toca vivir esta situación?
¿Qué quiere decirme este libro?

Preguntas y más preguntas que, aunque a veces me desespera no encontrar inmediatamente las respuestas, sé que están ahí esperando aflorar.

Y sí, al fin sucede. Siempre la respuesta llega en el momento que tiene que llegar.

Me pasé la vida cambiando a partir de eventos más o menos hostiles, problemáticos, inesperados o sorpresivos. Acción, reacción. ¿Te suena?

Basta. Stop. Suficiente para mí, al menos por ahora. Hay cambios que podemos hacer por el solo hecho de querer crecer y superarnos.
Mi autoconocimiento es el combustible para un montón de pasos que quiero dar en el futuro inmediato ¿y por qué? simple. Porque me ilusiona mucho saber que la vida se puede disfrutar al máximo independientemente de los acontecimientos.

Sinceramente ya no creo que alguien pueda hacerme feliz, o algo pueda cambiarme la vida. Después de involucrarme realmente conmigo misma, me doy cuenta que aquello que dicen sobre que todo lo que necesitamos para vivir como queremos está dentro de nosotros, es verdad.

Lo comprobé y lo sigo comprobando cada día cuando me desilusiono, cuando me equivoco, cuando las cosas no me salen como quiero. Llámalo ego, universo, vida o como se te ocurra, pero siempre hay algo que no podemos controlar y hace que vivamos atados a reacciones.

Me enojo con frecuencia y me desenojo con más frecuencia aún. Antes tardaba más, ahora menos. Y eso es lo que me da la pauta de que aún me falta tanto por aprender. Pero nadie me apura. Tengo el resto de mi vida para seguir haciéndolo y cada vez me convenzo más de que todo empieza por las creencias.

  • ¿Qué estoy creyendo de mí que me hace vivir esta situación?
  • ¿Para qué creo que llegué a este punto?
  • ¿Esto lo creo realmente o es la creencia de alguien más?

Cuanto mejores preguntas te hagas, más profundo llegarás

Y puedo dar fe de eso. Nadie te enseña a preguntarte. Todos te dicen fíjate bien lo que haces o dónde te metes. Y es lógico que suceda, nadie tiene ni la menor idea de lo que pasa por tu cabeza en este preciso instante.

Hay un solo lugar en el mundo donde puedes hacer solamente lo que quieras y te dé la gana con la certeza de que nadie te va a molestar: tu imaginación.

Exprímela, prueba, vuela, sé mucho más atrevido que en la vida real. Es tu zona libre, donde nada ni nadie necesita entrar y puedes estar a solas cada vez que quieras.

Si hoy eliges cambiar, estarás mucho más adelante que si necesitas cambiar reaccionando. Pruébalo, no tienes nada que perder.

Joe Dispenza
Científico / Autor

Para cambiar es vital cambiar la imagen que tienes de ti mismo y del mundo, para abrirte a nuevos conocimientos y experiencias

No hay más. Tan simple como eso. Menuda tarea tenemos, pero que ilusión me produce.

¿No te gusta tu vida y quieres otra? Créala. Solo depende de ti.

¿No es fabuloso? Adoro la idea de tener en mis manos la posibilidad de hacer lo que quiera solo moviendo algunas piezas en este gran juego.
Si eso no te da la sensación de control, no creo que nada más lo haga.

Depende de ti, solo de ti. Reinterpreta lo que has hecho hasta ahora y dale un giro a tu nueva forma de estar en este planeta. No eres una víctima del sistema, ni de la gente, ni de nada ajeno a ti. En serio, ponte los guantes y vamos a trabajar.

Te cuento una experiencia personal para ilustrarlo a modo de ejemplo. Como sabes, el autoconocimiento para mí es una práctica diaria porque me ayuda a descubrir esos recovecos en mi vida que quiero mejorar.
Con el tiempo me di cuenta de que siempre que quería hacer algo daba demasiadas explicaciones. Y cuando digo demasiadas me refiero a muchísimas más de las que cualquiera creería suficientes.

Yo jamás lo había notado, me parecía normal y hasta necesario explicar por qué hacía las cosas o me comportaba de tal o cual manera. Y un día, una amiga me preguntó por qué lo hacía. No supe responder.
Ella se había dado cuenta que mis esfuerzos por dar explicaciones sobre lo que hacía, eran exagerados y a mí se me había pasado por alto. Yo nunca pensaba en dar explicaciones, solo las daba, me parecía algo totalmente normal.

Ese momento bastó para tomar una decisión crucial. A partir de ese instante nunca más daría explicaciones, más que las justas y estrictamente necesarias.
Dicho así suena fácil y rápido, sin embargo lo que más dedicación me llevó fue entender por qué lo hacía. Nunca antes había reparado en eso y sin embargo estaba ahí tan claro: Buscaba la aprobación ajena.

Ahora reflexiono y sinceramente creo que cada uno puede pensar lo que quiera ¿Qué más da que explique tanto? ¿para qué lo hacía? ¿tanto me importaba la opinión de los demás? Si al final me frustraba cuando alguien, desde su forma de ver las cosas, me decía que no era viable o estaba equivocada.

Mis excusas políticamente correctas eran evitarle una preocupación a mi entorno, justificar mis movimientos y en realidad, solo buscaba sentirme segura cuando los demás me daban el ok para hacer algo.

¿Lo ves ahora?
Ese tipo de conductas las tenemos tan enquistadas en nuestra vida, que si no escarbamos en lo más profundo, es imposible hacerlas conscientes.

Lo mejor de todo es la libertad que experimenté cuando me di cuenta que no era necesario explicarle nada a nadie que no me lo pidiera, después de todo cada uno es responsable de su propia experiencia.

Cuando vuelvo al viejo comportamiento, porque esa sensación de pienso-siento lo mismo de siempre vuelve a menudo, lo detecto rápidamente y cambio el pensamiento recordando cómo actuaba antes, y por supuesto fuera explicaciones.

Cuando alguien me dice que cambiar es muy difícil, tengo una sola respuesta: tú decides lo que quieres hacer o no con tu vida.

Toma tus propias decisiones, deja de sentirte una víctima y verás como todo empieza a ser mucho más fácil.

Hasta la próxima y gracias por leerme.
Besote
Cyn

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