Si vas a cargar algo, que sea un corazón enorme

Si vas a cargar algo, que sea un corazón enorme

¿Vas a hacer algo? Ten claras tus razones. Y si no es de corazón, mejor quédate quieto o permanece callado, podrías arrepentirte.
Actuar por obligación, por compromiso, por miedo al qué dirán solo tiene un final y ya lo conoces porque estuviste ahí mil veces: incomodidad, arrepentimiento, molestia, hastío. Si vas a cargar algo, que sea un corazón enorme.

Si un día te descubres reclamando a alguien por lo que diste, reflexiona. Es una señal inequívoca que dice mucho de ti.
Hace unos días me topé con una página en Facebook llena de "reclamos disfrazados". Sí, tal como lo lees.
Un montón de gente compartiendo imágenes de frases sobre supuestas reflexiones y haciendo comentarios del tipo:

  • Siempre estoy, aunque nadie esté para mí
  • Te llevaste los mejores momentos de mi vida
  • No me fui, me perdiste

Y un sinfín de expresiones que hablan más del que las comparte que del que supuestamente las merece.

Como nos gustan las indirectas ¿no?

Tenemos la falsa ilusión de que si compartimos o comentamos algo en redes sociales, alguien se dará por aludido y vendrá corriendo a pedirnos perdón o similar.
Y no, asúmelo, no sucederá.

Así es como acumulas desilusiones. Las relaciones interpersonales son de a dos. La otra persona tuvo o tiene responsabilidad pero tú también y los comienzos y finales son siempre de a dos, mal que te pese.

Entonces, la pregunta es ¿si haces lo que haces de corazón, por qué luego pasas facturas? ¿Por qué reclamas? ¿Por qué te quejas?

Cuando haces algo porque te nace, porque quieres, porque lo sientes de corazón no esperarás nada a cambio.

La retribución no es parte del trato

No tiene nada de malo esperar algo de los demás, si lo sabes gestionar, claro. Pero sé sincero. Ten claro que muchas veces las personas no responderán como esperabas.

Para mí la mejor fórmula es el famoso "dar sin esperar nada a cambio". Personalmente no presto nunca nada, si le doy algo a alguien asumo que no me lo devolverá. Lo tomo como un regalo.

No siempre fue así, por supuesto. Sin embargo desde que lo practico, mi tasa de ansiedad bajó radicalmente. Y cuando hablo de regalar me refiero a todo. Cosas materiales, tiempo, dedicación, amistad, amor, palabras, textos, dinero, ideas, charlas... todo.
Es la única forma que a mí me funciona. Si quieres probarla, adelante. Es toda tuya.

Estamos tan pendientes de la reciprocidad que vivimos sufriendo por lo que nos hacen o hacemos a los otros. Y no, no es justo vivir así.

Necesitas elegir si harás las cosas como hasta ahora o si empezarás a actuar de corazón, sinceramente y con integridad.

Tienes sueños, metas enormes que quieres cumplir y por mil razones nunca te decides.

Empieza a limpiar la basura, deshazte de lo que te paraliza.
Mira de frente tus miedos, saca uñas y dientes y véncelos.
Y si persisten, aplástalos. Pero no negocies.

Las limitaciones vienen por tus creencias, si estás convencido de que no podrás con algo, ok. Tienes razón, tú ganas.

Mira a tu alrededor, elige las 10 primeras personas que tengas cerca y serás capaz de confirmar tu teoría. Todos ellos tienen sueños sin lograr.

¿Y por qué? Bueno, ya lo sabes. Pero te lo diré igual.

Tenemos miedo. Nos privamos de muchos logros porque nos da pánico y carecemos de autoconfianza.

  • No me siento suficiente
  • Quién me va a creer
  • Hay muchos haciendo lo que yo quiero hacer
  • No soy inteligente
  • Soy torpe
  • Ya fracasé antes
  • No sé cómo hacerlo
  • No soy capaz
  • No tengo idea por dónde empezar

¿Te suenan? Mucho, seguramente. Todos dijimos alguna de esas frases en varias ocasiones, o al menos las pensamos.

Leí infinidad de veces que te tienes que deshacer de tu mochila de creencias. Y sinceramente discrepo con esa teoría.

Más bien creo que hay que aprender de esa mochila. Piensa que está llena de conclusiones que sacaste conforme ibas creciendo y acumulando escenas de tu vida cotidiana.
¿Por qué descartarla así, sin más? Todo lo contrario. Analízala. Es oro puro.

Prueba a juntar experiencias de gente que tuvo éxito y verás lo difícil que es dar con alguien que sea sincero y te cuente toda la historia sin recortar las partes malas.

La mayoría se empeña en dar la apariencia correcta, mostrar lo bueno y ocultar lo que, a su criterio, no lo es. Si quieres hacer daño, muestra solo tu cara bonita. Verás como el mundo lo cree y se queda con la peor imagen. La perfecta, la irreal, la falsa.

Eso no sirve. Tarde o temprano la verdad sale a la luz y no podrás sostener que tienes puntos flacos. Que a veces te equivocas, que no siempre dices la verdad entera y que ese camuflaje que te esmeraste en construir no es auto portante. Compruébalo. No me creas. Verifica en tu círculo más cercano y lo verás claro.

Hazlo de corazón

La sabiduría popular nos dejó frases como: No todo lo que reluce es oro y Las apariencias engañan.
¿Crees que alguien estaba aburrido cuando se inventó eso? No, es solo el fiel reflejo de la realidad.

Por lo tanto si tienes sueños, ve por ellos sin peros. Carga nuevamente tu mochila, esta vez de promesas por cumplir en pos de tu propia realización personal.

Recupera esas ganas de hacer cosas nuevas, dales un toque divertido, imprímeles tu energía y avanza.
Lento, rápido, como prefieras.
Simplemente avanza.

Lo peor que puede pasar es que tardes más tiempo del previsto, el resto viene solo. Atrévete. Siéntete afortunado de tener sueños.
Hay mucha gente que está cegada por luces brillantes que los mantienen distraídos de lo que realmente importa.

Olvídate por un tiempo de los demás. Piensa en ti, en lo que te interesa, en lo que te hace perder la noción del tiempo, en lo que disfrutas con toda tu alma.

Cárgalo en tu portaequipaje y sal a la ruta. Solo necesitas un poco de autoestima sana, coraje y una sonrisa tan sincera como las ganas de conocerte de verdad.

Empieza por ti, sigue por ti, termina por ti

No es egoísmo. Se llama amor propio
(siempre que no hagas daño)

El mundo está esperándote, no desperdicies la oportunidad de hacer lo que te llena el corazón todos los días.
Reflexiona, busca, sé curioso, aprende a mantener tu motivación. Te puedo asegurar que hay tanto por descubrir que una sola vida se nos queda corta.

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo que te llenó el corazón?
¿Por qué dejas para después lo que sabes que te hace bien?

Nadie mejor que tú, conoce esas respuestas. Cambia. Evoluciona. Crece.
Y solo hazlo por el placer de ser mejor persona, no por los demás.

Empieza ahora y deja las excusas.

Nos vemos la próxima.
Besote
Cyn

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